Despertar cada amanecer no sería una odisea si abriera mis ojos y tú estuvieras dormido plácidamente a mi lado.
Desarreglar tu cabello delicadamente y dejar que mi nariz se divierta registrando cada aroma que emane de tu divino cuerpo.
Creerme por un instante pintor, que las yemas de mis dedos se desinhiban e impriman inspiración en mi lienzo blanco que eres tú.
Todo esto mientras tú duermes o pretendes hacerlo con una semisonrisa que me deja sin respiración.
Besarte a cuentagotas e inventar en cada beso una nueva forma de hacerlo.
O simplemente mirarte y pensar, sonreir y recordar nuestros ratitos juntos, tu voz, tu risa que ya para mí forman tremenda sinfonía.
No hay comentarios:
Publicar un comentario