domingo, marzo 13, 2011

En qué momento me pregunto yo...

Como uno solo se movían, en perfecta sincronía, como contando los días y planeando los cumpleaños, asumo 2 años era la diferencia entre cada uno de sus pequeños.  La mamá con el pequeño retoño en brazos, con sus minúsculas ropitas de color cielo y su mantilla blanca, la hija sándwich (la del medio) con sus dos colitas en brazos del papá y la hija mayor con sus redondos anteojos apretujando con su vida el dedo meñique de su mamá.
De repente la hnita del medio alejada de la vigilancia paterna quiso ir al fondo de la iglesia y su hna mayor la sigue con la mirada y la llama, la toma de las manos y la pone a salvo junto a ella, la pequeña como esos peluches succionadores que se ponen en las ventanas se pega a la pierna de su padre y su hna mayor la abraza a su vez. Y yo ahí derretida pensando…En qué momento dejamos  de ser tan inocentes y puros? En qué momento dejamos de querer a nuestros hnos con el alma y demostrárselo siempre? Antes nos llenábamos de besos y ahora de gritos?
Luego el papá la sube a la hija sándwich de nuevo a sus brazos y ella se recuesta en su hombro, sus ojitos brillan curiosos y hasta temerosos al mismo tiempo hacia los extraños del fondo, pero con alivio luego se acomoda al pecho de ese hombre que la cuida con devoción. Dos segundos después la inquietud llena el ser de la niña y su padre la baja al frío piso pero no sin antes acomodarles las dos colitas cerciorándose de que estén parejas, tarea difícil porque los hombres no saben de peinados pero igual lo intenta. Cuándo dejamos de sentirnos así de protegidos bajo las alas paternas? Cuándo dejamos de hacer que nuestro mundo gire en torno a lo que ese hombre alto y cariñoso más parecido a un ángel que a un ser humano decía?
Esta familia pequeña (medían poquito como yo) de verdad me llenó de ternura y me hizo reflexionar tanto, capaz yo todavía siga siendo una mimada o me haga mimar por mis papás pero hay tantas personas que los alejan radicalmente de sus vidas... Yo recurro a ellos como recurro a mis mejores amigos para consejos, para reírnos, para llorar, para todo y los lleno de dulzura porque como saben soy empalagosa (palabras de Camila) pero cuántos hay por ahí que ni recuerdan la última vez que dieron un abrazo a sus papás…  Da para pensar no? Vivimos “comunicados” en demasía con extraños ahora conocidos pero con los conocidos de sangre ni el saludo?  Yo por mi parte cada vez que me absorban las nimiedades del mundo estresado en el que vivo recordaré a esta familia para no olvidarme que una parte grande de mí se encuentra a pasos de distancia esperando un abrazo… 

1 comentario:

  1. Muy lindo en serio, da para pensar o por lo menos a mi me da para pensar... jejeje

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