jueves, marzo 10, 2011

La chica del bus

- Hola chicos! dijo y el silencio le respondió.
- Bueno, mejor hola chicas! (Eramos todas mujeres) Y colocando su mano ahuecada alrededor de su oreja derecha esperó. Le sonreí a esa loca joven de mirada profunda, cabello lacio y extrema delgadez y con expectativa en los ojos la observé con mayor detención (Iba leyendo una novela de suspenso que me tenía en ascuas)
- No es la primera vez que no me saludan de vuelta- dijo esbozando una sonrisa rozando los bordes del desquicio.
- Hoy vine a traerles algo que lo mínimo que puede hacer es cambiarles el ánimo, no es nomás útil para la casa.
- Aquí está- dijo triunfante sacando de su raído bolso un puñado de folletos de color blanco.
-  Se llama poesía, espero la lean y les guste, si es así vale lo que ustedes quieran, y procedió a repartir.
   Esperó muchos minutos y a mis espaldas podía oir el repiqueteo de monedas, la apertura y cierre de billeteras y pensé en lo extraño de los sonidos, no me los esperaba, qué la hacía especial?
- Bueno, opa poesía, espero les haya gustado. De verdad muchas gracias. Que tengan un buen viaje en la vida y les deseo paz, fuerza y alegría- lo dijo enumerando los deseos como si estuviera en medio de una explicación complicada. Hasta creí haría una reverencia.
- Hasta luego. Y nos regaló una sonrisa desde el alma.
       Me impactó su mirada, casi parecía no pisar tierra, no era de este mundo y si lo era estaba de paso. Su poesía estaba limpiamente trazada, impresa en un seudo papel de hilo, con letra casi manuscrita y dejaba entrever su luz propia. No me imaginé la gente todavía escribiera y quisiera mostrárselo a otros y menos aún creí posible le dieran monedas y guardaran el escrito demostrando así su apreciación hacia el arte inocente de la joven. Y ahí simplemente sonreí, gratamente sorprendida por su valentía e ingenio...

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