Te leo ávidamente como un libro que acabo de comprar, conozco cada resquicio de tu mente como no conozco ninguna, ni siquiera la mía. I played sleeped pero en realidad nunca estuve más atenta y lo peor es que te entiendo y no puedo decírtelo, que también estuve ahí porque vos tenés algo que yo no tengo y es vanidad pública.
Te leo ávidamente como un libro que acabo de comprar, te tomo como al café espumoso y vacío que preparo cuando llueve, te escucho hablar como al poeta/cantante al que escucho cantar una y otra vez en mi grabadora en diferentes órdenes, te miro como miro a las noches estrelladas y claras que me han fascinado en estos días, te beso como solo lo hago en mis sueños a ojos abiertos y cerrados también, te quiero como antes, más que antes y ya no sé como aguantarme el impulso de quererte, no con etiquetas ni con ánimos de posesión, quererte como quiero al mar, a la lluvia, al viento, como maravillas de Dios que me hacen sentir viva y me demuestran que él EXISTE.
No hay comentarios:
Publicar un comentario