tus ojos, tu mayor atractivo, como una fuerza magnética, como un agujero negro, devorando todo a su alrededor y devolviéndolo quién sabe a qué lugar.
tus ojos, que si hablaran los secretos estarían extintos y las mentiras, como brujas quemadas en un verde prado, resonarían apenas como un leve eco de montaña, olvidadas ellas en el ardor de las brasas.
tus ojos, de un color todavía no inventado o no descubierto, extremadamente brillantes para admirarte de lejos o de cerca, hay una distancia justa para no apagar la magia o encenderla hasta las cenizas.
y así me siento cada vez que me atrevo a girar.
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