Podría prolongar el inicio de un beso solo para embriagarme más con los segundos que preceden a ese instante final.
Como tus ojos pasan de mis ojos a mis labios en un ir y venir irresistible, que doblega mi voluntad, que intensifica mis sentidos hasta ese sexto que todavía no te he presentado.
El aire entre nosotros se dulcifica y aligera y la distancia se va estrechando. Te inclinás hacia tu lado favorito y tus dedos detrás de mis orejas.
Me miras con detenimiento, acomodas mi cabello, me miras con adoración, como si fuera tu único deseo en el mundo y al mismo tiempo tu posesión más preciada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario