Amo la quemazón que produce en mi piel como tímidas lenguas de fuego sobre mí.
Amo las gotas saladas que dudosas huyen de mis poros y recorren las curvas de mi silueta.
Amo la forma en que me acaricia y enrojece el órgano más amplio del cuerpo sin treguas, sin distinción.
No es por nada que aunque me desespere vuelva a él.
Amo al astro Rey.
No tengo idea de qúe título ponerle para no arruinar el final!
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